
El injerto de yema es el más usado por los viveristas y las casas de horticultura para obtener las diversas variedades de frutales.
Este tipo de injerto lo pueden emplear también los cultivadores profesionales y aficionados para formar sus manzanares y árboles aislados, con las variedades que más convenga a sus necesidades o gustos.
Pueden injertarlas en las plantaciones de patrones franco, doucín y paraíso, que hemos visto en el capítulo anterior sobre la reproducción del manzano.
Este injerto es más conocido con el nombre de escudete, por la forma que se le da y que recuerda al escudo, arma defensiva de los guerreros antiguos.
¿Como se realiza el injerto de yema?
Veamos cómo se practica este interesante injerto. Se empieza por preparar los arbolitos que podamos tener en el vivero para injerta. Para lo cual se les poda al ras todas las ramillas bajas que han brotado y que pueden ser un estorbo, pues a unos cinco a diez centímetros del suelo vamos a poner los escudetes.
De las ramillas o esquejes que tengamos, disponibles para sacar de ellas las yemas para injertar, se coge una con la mano izquierda. Luego se corta con la tijera la parte superior y la inferior, pues en la parte central es donde están las yemas más desarrolladas.
Separación del escudete

Con la navaja, bien afilada y limpia, se da un corte plano desde un centímetro más arriba de la yema hasta otro más abajo de la misma. Hay que tener cuidado de hacer el corte sólo en la corteza y una capa delgada, del líber, sin parte de madera.
Si se corta también algo de madera no importa. Pero si es mucha, quitarla con la punta de la navaja. Operación algo difícil y peligrosa para el germen de la yema, que está detrás y que pudiera levantarse al quitar ese trozo de madera . Con algo de práctica es fácil destacar los escudetes limpios, sin madera, o muy poca.
Algunos tienen la costumbre de limitar el tamaño del escudete haciendo dos cortes, arriba y abajo de la yema, y entonces queda el escudete.
Colocación del injerto de yema

Destacado el escudete, en menos tiempo del que hemos empleado en describir la operación, se le retiene entre los labios por el rabillo. Ahora sin pérdida de tiempo, se marca en el patrón una T con la navaja, introduciendo el filo en la corteza con la fuerza suficiente nada más que para cortar el espesor de la misma.
Hecho esto, si con la espátula de la hoja de la navaja se separan con facilidad, a derecha e izquierda, los labios de la corteza en la parte vertical de la T, es que debajo hay bastante humedad. Indicio de que el patrón está en savia y en excelentes condiciones, por tanto, de ser injertado.
Si cuesya trabajo separar la corteza, o se quiebra la misma con el esfuerzo, es que no hay suficiente savia y el patrón no está en condiciones de ser injertado.
Basta coger el escudete por el rabillo, con la mano izquierda, e introducir en el patrón, deslizándolo hacia abajo todo lo que se pueda, y ayudando con la espátula de la navaja. Si no se puede meter de todo el escudete, se da un corte en la parte sobrante al ras del corte horizontal de la T. Se termina cerrando los labios con los dedos y ligando según se ve en de la figura .
Ligadura del escudete

El extremo de la ligadura queda asegurado con la primera vuelta y se va apretando suavemente. Luego se aprieta algo más fuerte en las vueltas cerca de la yema. Para terminar pasando la ligadura por debajo de la última vuelta, tirando algo y cortando el sobrante. No hace falta embetunado en este injerto, pues no quedan heridas de importancia a la intemperie. Como ligaduras se emplean la rafia, la lana y el algodón grueso de Lasarte, que lo hemos empleado con preferencia por su fácil preparación y colocación.
Examinar los injertos
A los diez o quince días se examinarán los injertos hechos. Para ello basta tocar el rabillo que acompaña a la yema, el cual se cae enseguida si es que se ha verificado la soldadura.
En cambio, si no se desprende es que no se ha verfiicado la unión entre el patrón y el injerto. Si el patrón está todavía en savia, puede intentarse la puesta de otro escudete en la misma planta. Esto se debe realizar en lugar liso y más arriba o más abajo que el anterior.
¿Cual es la mejor epoca del año para realizar el injerto de yema?
Existen dos épocas para realizar el injerto de yema, en Agosto o Primavera. Según cual se elija sel injerto se denominará a ojo dormido o a ojo vivo.
Injerto de yema a ojo dormido
La mejor época para ejecutar este injerto, y en la que generalmente se lleva a cabo, es en el mes de agosto. Es entonces cuando la savia ha tenido un pequeño resurgimiento. Pero no tanto como para hacer brotar la yema injerida, que queda latente hasta la primavera, en la que la fuerza de la nueva savia le hace brotar. Por esta razón, el injerto de escudete en esta época se llama a ojo dormido.
Se ha verificado en el injerto la primera fase, o sea, la soldadura; pero la brotación ha quedado diferida para la primavera, cuando hay mayor empuje de savia. En aquella época, o sea hacia agosto, tenernos brotes maduros del año, que son los esquejes que deben emplearse para destacar los eseudetes.
Injerto de yema a ojo vivo
Al contrario, si hiciéramos el injerto en la primavera, llamado a ojo vivo, no dispondríamos de brotes nuevos. Entonces, serían brotes empezados a brotar o con yemas hinchadas por la nueva savia, y en condiciones impropias para el buen éxito de la enjertación.
Los esquejes o ramillas para destacar las yemas a emplear en la primavera, o sea a ojo vivo, hay que cogerlos de los árboles hacia el mes de enero y conservarlos. Conservación en la forma que luego diremos al tratar de la enjertación por púa o estaquilla. Pero lo primero que hay que hacer al destacar los esquejes de los árboles, sea para la época que fuere, es quitar la hoja, dejando sólo el rabillo. Pues de lo contrario las hojas evaporarían pronto la poca savia que pudieran tener dichos esquejes.
Ya tenemos los patrones o plantitas del vivero perfectamente injertados, y algunas vueltos a injertar, por no haberse efectuado la soldadura en la primera tentativa . Los hemos revisado, para aflojar, en su caso,. las ligaduras, y también tuvimos la precaución de rotular las filas de injertos, poniéndoles los nombres de las variedades de manzanas que fueron elegidas para su reproducción y plantación en nuestro predio.
Poda del patrón y desarrollo de la yema injertada.
Hacia el mes de febrero podemos proceder a podar el patrón en el punto a. Con esta acción obligaremos a la yema injertada a brotar vigorosamente. Si le hubiéramos dejado al arbolito esa parte superior, a ella hubiera acudido la savia primaveral, por la tendencia que sabemos, y no debemos olvidar, tienen las partes altas y verticales de atraer la savia.

El nuevo brote tomará la forma b, que aparece en la figura, con su tocón, que se ha formado con la poda en a. En este tocón habrán brotado algunas yemas, formándose brotes chupones, que ayudan a atraer
la savia. Estos brotes chupones deben despuntarse para que no perjudiquen al brote principal b. Por último, cuando éste se halle bien desarrollado y vigoroso, podrá quitarse desde su nacimiento, en d, d.
Vemos que se halla atado el brote nuevo al tocón, con una ligadura, para que crezca erecto. Podremos cortar definitivamente por e, en agosto o septiembre. Esta operación se practica con un corvino de mango largo y apoyando el pie en el lado contrario al que se da el corte, que debe ser lo más rasante posible. De esta forma no queda apenas tocón y desaparecerá pronto el rodete que se suele formar. Quedando, por tanto, el joven árbol en la disposición que se ve en la figura.